Un shimi es como un “lunar” que aparece en el cuerpo de los kois. En Sanke y Showa no es demasiado malo, porque se mezclan entre el patrón  sumi. En un Kohaku, sin embargo llama mucho la atención. También Chagoi soragoi y  Ochiba Shigure  son aparentemente sensibles a la formación de  shimies.

Existen  dos tipos de shimis. Uno se puede comparar con una punta de color negro. Son pequeñas y redondas y penetran profundamente en la dermis, donde se originan. El otro tipo, parece más como una mancha negra de tinta. Estas manchas son de forma irregular  y parece que están en la parte superficial o algo incrustado en la escama.

Cuando se trata de que los puntos profundos, redondos, la causa más evidente se puede encontrar en la línea de sangre. Existe en algún lugar de esa línea de sangre Kohaku-sanke una intersección. En particular, si un Kohaku de menos de cinco años genera shimies, apunta a una debilidad en la línea de sangre.

La calidad del agua también juega un papel. En general se asume que la dureza media de agua muy dura, con sus altos valores de pH, favorece el desarrollo de shimies, como el hecho de mejor  desarrollo de Sumi  en un sanke o showa. Especialmente Chagoi, soragoi y Ochiba tienden a generar como pequeños puntos negros que se desarrollan después de que se ponen en agua dura, aunque no es algo que pase siempre y, de hecho, existen muy buenos kohakus, chagois, etc., que se crían en aguas muy duras y no por ello generan shimies.

 En agua ácida  hay menos probabilidades de desarrollar shimies, pero, aun así no hay garantía.

También el agua fría puede producir la aparición de shimies, así como el agua poco filtrada (agua que tiene un alto valor de  TDS). El perfilado de shimies (puntos redondos) es, en primer lugar un problema genético, en mayor o menor medida estimulada por las condiciones del agua. Los shimies también puede ser un resultado de altas concentraciones de determinados minerales. El shimi que se forma es  como manchas y los kois que tienen poco, si se conoce la línea de sangre, se podría eliminar con una intervención. Aunque esto no garantiza que en el futuro se vuelvan a producir nuevos shimies. Estos shimies también pueden desaparecer con un cambio en las condiciones del agua.

Si se toma la decisión de operar un shimi, es recomendable que lo realice alguien experimentado y titulado para ello. Aunque no es una operación difícil entraña un riesgo y el precio a pagar por un error puede ser muy caro. Después de la operación y de sanar la herida el koi, en la zona operada, el color del koi se ve más pálido, y esto puede que no se recupere nunca. Por lo tanto, lo primero y más importante para eliminar los shimies de un koi es la calidad del agua y el manejo del estanque, seguido de obtener (en la medida de lo posible), kois procedentes de una buena línea de sangre que, entre otras cosas, garantice hasta cierto punto la ausencia de shimies.