Hace más de 15 años conseguí, por diversas vías, cinco pilas antiguas de piedra. Por la ubicación de alguna de ellas deduje que podrían estar hechas hace casi 800 años.
Dos de las pilas que tengo son de caliza y tres de granito. Todas se han usado desde hace muchos años por los pastores y ganaderos para contener agua y dar de beber a los animales.

Un día fui con el conductor de la máquina excavadora a recoger una de las pilas, cerca del lugar donde estaba, en un patio de una casa antigua, había una piedra de caliza del mismo tamaño que la pila que nos llevábamos. Aproximadamente de unos 60x60x50 cm, de unos 200 kilos de peso. En ese momento me pregunté:
¿Cuando habrán hecho la pila?
¿Quién la habrá hecho?
¿Cómo la habrán hecho?
¿Cuánto trabajo le habrá costado hacerla?
Inmediatamente le dije al conductor….. coge esa piedra que voy a intentar hacer con ella una pila…. Y me dijo…. Tu estás loco, eso es imposible.
Han pasado quince años y este verano de 2008 le ha llegado la hora.
Como creía que era muy difícil hacerla me pertreché de todo tipo de máquinas eléctricas: radial, taladradora, pistolete, etc. Y, por supuesto de herramientas manuales, maceta, cortafríos y puntero. Empecé trazando unas hendiduras con la radial, luego, con el puntero y la maceta fui poco a poco quitando trozos de piedra. Después me dí cuenta que me había equivocado, no debería haber usado la radial, habría quedado mejor solamente con la maceta y el puntero empezando desde el centro hasta los laterales.
El trabajo total fue de unas 12 horas, separadas en 6 sesiones de aproximadamente dos horas cada una.
Una de las pilas, de caliza. La sacamos a mano de una casilla medieval entre un amigo forzudo y yo. Esta es rectangular, de granito. Esta es redonda, también de granito. Es la más profunda de todas y me gusta mucho.
Esta es la piedra que se ha convertido en pila. Primeras hendiduras con la radial. Si lo volviera a repetir no lo haría. Con la maceta y el puntero se avanza más deprisa de lo esperado.
La piedra no es totalmente paralelepìpédica, tiene una cara inclinada. Eso complcó en parte la realización. Otra sesión de unas dos horas y el agujero avanza notablemente. Al fondo otra pila más pequeña, redondeada por la erosión. Este es el montón de trozos de caliza que poco a poco fuí desprendiendo.
El trabajo está terminado. Vista de las tres pilas. La pequeña seguramente fue usada para dar de beber a las perdices en el campo. Terminada y llena de agua con lentejas para que se oscurezca pronto la zona cortada.
Un par de semanas después.